ZonaFreak en el BAFICI 2009: miércoles, abril 01

miércoles, abril 1

crítica: The Man Who Loved Yngve


The Man Who Loved Yngve. Noruega, 2008. Dir: Stian Kristiansen.

Los primeros minutos del film, con Jarle (el muchacho protagonista) escupiendo en pantalla su discurso volátil y agresivo, pueden hacernos pensar que The Man Who Loven Yngve se trata de algo similar a un prístino Trainspotting noruego.

Pero no: Las únicas drogas que consume Jarle son marihuana y anticonceptivos. Y mientras intenta recrear su fuego interno a fuerza de canciones (tiene una banda) y lazos fraternales con su amigo Helge y amorosos con su novia Katrina, encuentra en Yngve (un nuevo compañerito de cursada) algo más. Algo prohibido pero sumamente atrayente y sedante.

Yngve no tiene nada que ver con sus gustos y preferencias (musicales, deportivas, intelectuales) y así y todo... Jarle e Yngve comienzan a establecer una relación en la que el deseo aumenta conforme la performance de Jarle en tenis mejora (gracias a las clases personalizadas de Yngve).

En medio de todo esto, situaciones muy divertidas que involucran a Helgé y su reticencia a perder a su amigo y -por consiguiente- a su puesto en la banda, a Katrina y sus justificados planteos, y a una mamá que acaba de quedar desempleada y prefirió ocultar dicha noticia a su hijo por que lo encontraba perturbado.

The Man Who Loved Yngve expone -con un giro lo suficientemente impactante- la potencia de aquéllo que no sabemos bien de qué manera escribir pero que comprende obsesión, (mucho) deseo, aceptación, rechazo, crisis, perdón y aceptación.

¿Amor? Quizá.
Habría que preguntarle a Jarle, pues creemos que Yngve (interpretado por un perfecto -en todo sentido- Ole Christoffer Ertvaag) no estará en condiciones de contestarnos al final del metraje.

* * * * / Celina

crítica: NoBody´s Perfect


NoBody´s Perfect. Alemania, 2008. Dir: Niko Von Glasow

La Talidomida fué un medicamento generado el pulpo alemán Grünenthal y su acción terapéutica rezaba alivio a los dolores que aquejaban a las personas en período de gestación y embarazo. Lo que el prospecto nunca rezó fué una terrible contraindicación que resultaba en desórdenes genéticos en el nonato, desórdenes que provocarían malformaciones en las extremidades. La década del `50 dejó como saldo de la ingesta masiva de Talidomida varios millares de críos deformes.

Uno de esos críos, Niko, decide (40 años después) reunir a un pelotón de los suyos (entiéndase: Hombres y mujeres víctimas de la Talidomida) para realizar un almanaque como el de Pirelli pero protagonizado por ellos y sus cuerpos absolutamente desnudos, para decorar las bellas strasse alemanas con posters gigantes de la malformación con la cual viven y -Michael Moore agradece- llevar una gigantografía a la sede de la farmacéutica Grünenthal, para entregársela al dueño del pulpo en su mismísima mano sana y bienformada.

De modo que Niko emprende un viaje en el que encuentra a varios Talidomidas como él, todos profesionales realizados (el que no es abogado es consultor ó actor ó actriz ó analista de sistemas con 200 puntos de coeficiente intelectual) que le explican a Niko -y a nosotros- lo que sucedió con ellos y el modo a través del cual lograron superar el inconveniente motriz y aceptarlo como un estilo de vida no del todo perro (cuestión por demás probable y posible en un país del primer mundo que subvenciona a sus discapacitados con 40.000 euros por año de pensión y cobertura médica gratuita).

NoBody´s Perfect resulta divertida cuando no emocionante, particularmente en el momento en el cual la hija de Niko interroga a su papá respecto de los motivos que lo llevaron a realizar un documental y charlar con tanta gente rara y Niko responde "por que si charlás más de 10 minutos con un raro te das cuenta de que empezás a olvidarte de su rareza y te centrás en otras cosas". =)

* * * * / Celina

crítica: Tony Manero


Tony Manero. Chile. 2008. Dir: Pablo Larraín.

El hombre es profesor de baile en una pequeña, insignificante escuelita para amateurs. Con toda su enfermiza y patológica obsesión a cuestas, intenta asemejarse todo lo posible a su ídolo explícito: el personaje que John Travolta encarnó en Saturday Night Fever.

Pero el alegre danzarín que la iconografía de Hollywood colocó en el limbo del cine shampoo poco tiene que ver con este que tenemos en pantalla (de notable parecido en algunos planos con Al Pacino); tosco, patético y ruin hasta la más triste desesperación, características que se irán profundizando hasta alcanzar un cenit de empalagoso dolor, de carretera sin fin.

Con una estética que toma tips visuales de la oscuridad áspera de Arturo Ripstein, y un perfil de personajes que roza el imaginario del realizador mexicano pero también el del Seul Contre Tous de Gaspar Noé, el chileno Pablo Larraín logra un trabajo sólido, formalmente prolijo y deliberadamente decadente. Toda una sorpresa en este Bafici, al tiempo que una verdadera y concreta promesa de un "nuevo cine chileno" que parece apostar a mucho más que el promedio de lo que estamos viendo en el último lustro de este lado de los andes.

* * * * / Castelo

crítica: Tiempos malos


Tiempos malos. Chile. 2009. Dir: Christian Sánchez Garfias.

Antes de la proyección destinada a la prensa, el director de Tiempos malos, presente en la sala, aclara que lo que vamos a ver es un working progress al que falta corregirle detalles de sonido, la banda original y cuestiones de luz y títulos.

Si a la copia de trabajo que se proyectó en el Bafici también le falta el reemplazo completo del elenco protagónico (tan inoperante que todo parece una gran comedia absurda) y sus torpes líneas de diálogo, la reescritura de un guión que parece salido de una mala práctica de telenovela o bodevil clase B (un personaje sale, otro entra) y la eliminación (o refilmación) de una escena en la que un muerto abre y cierra los ojos en medio del plano... si esto también queda sujeto a reformas para la copia definitiva, pues bien, allí entonces es cuando finalmente tendremos un largometraje.

Porque lo que se ha visto en esta edición del BAFICI es cualquier cosa menos el resultado de un trabajo cinematográfico.

* / Castelo

crítica: Wendy and Lucy


Wendy and Lucy. EE.UU. 2008. Dir: Kelly Reichardt.

Una flaquita rubia, bonita y con un perro, queda varada en el pueblo menos pensado, camino a Alaska y con un auto que pide a gritos un limón, o en lo posible un mecánico.

Casi sin dinero, con una postal geográfica poco amistosa y el frustrado robo a un supermercado, el destino de la Wendy del título (y el can Lucy) parece tan imprevisible como oscuro. Y podríamos decir que, clavada en un pueblo que le resulta hostil y que sólo parece ofrecerle compasión a través de un anciano extraño, nuestra anti-heroína vive una pequeña gran exploración de una versión a escala del mundo, ese que por momentos parece complotarse para hacernos la vida muy, muy complicada.

* * * * / Castelo

crítica: No Subtitles Necessary


No Subtitles Necessary: László & Vilmos. USA, 2008. Dir: James Chressantis.

László Kovacs y Vilmos Zsigmond pueden resultar nombres (y apellidos) poco comunes, tan solo basta repasar la secuencia de créditos de un par de clásicos como Deliverance, Easy Rider, The Deer Hunter y Close Encounters of the Third Kind para saber de quiénes se trata.

Kovacs y Zsigmond resultan ser notables directores de fotografía, que supieron imprimir con su estilo el germen de lo que algunos catedráticos consideran el nuevo cine americano. Y lo simpático de todo esto es que ambos son húngaros que supieron cruzar la frontera de su país escapando del yugo de la madre Rusia con varias latas de fílmico en las cuales registraron el desborde en cuestión.

No Subtitles Necessary expone, a través de declaraciones de actores y colegas de la talla de Vittorio Storaro, que ambos son monstruos que supieron ganarse el cariño de todos con quienes trabajaron, excepto Zsigmond con Spielberg, en un episodio turbio que nunca se aclaró del todo pero que de un modo u otro le valió al DF un oscar que podría haber merecido por obras anteriores, aunque la fotografía de Close Encounters también sea un golazo.

También se descubre, a medida que corren los minutos, que ambos mantienen una relación muy estrecha y personal afianzada a través de años y años de trabajo y experiencias lo suficientemente traumáticas como para dejar knock-out a más de una persona.

Una bella oportunidad de conocer la historia de dos auténticos artesanos de la luz (aunque se trate de una frase armada) y, de paso, observar en pantalla grande escenas fabulosas de Deliverance, Easy Rider y todos los films a los que este dúo colmó de luz.

El valor agregado de No Subtitles Necessary involucra concurrir a la proyección y contar (tal vez) con la suerte de escuchar a Zsigmond en vivo (Kovacs ha fallecido) respondiendo todo lo que los avispados espectadores deseén saber.

* * * * / Celina

crítica: Carmen Story


Carmen Story. 1999, República Checa. Dir: Helena Tretziková.

El director artístico Jozef Bednarik se asemeja mucho a Tití Fernández pero lo descubrimos un poco más intenso que nuestro cronista deportivo. Tiene en sus manos una reelaboración (teatral) de Carmen que le está quitando el sueño, situación esta que no lo afecta en el día a día de la preproducción por que su intensidad es directamente proporcional a los simpáticos gritos que le dedica a todo el mundo, en particular a Dagmar Pecková, la soprano que encarnará a Carmen y que parece ser capaz de reventar 14 frascos de berenjena con alguno de sus exquisitos falsetes.

Tretziková, al contrario de lo realizado en Lida Baarová´s Bittersweet Memories, abandona el testimonial contemplativo apuntalado en material de archivo para entrometerse (en buen plan) tras bambalinas en lo que resulta un documental en el cual las personalidades destacadas (en cartel) sacan a relucir su poder y -obviamente- chocan entre sí, con resultados tan interesantes como (algunas veces) divertidos.

¿La revisión de Bednarik respecto a Carmen cosechará los resultados personales perseguidos? ¿Pecková explotará en algún momento? Habrá que ver.

* * * / Celina